30 de Septiembre de 2019

TENIENDO UNA VIDA

Cuando el corazón muy enfermo de un paciente se refleja en monitor, las líneas en la pantalla nos dicen que está con vida. Esas líneas se mueven rápidamente de arriba hacia abajo, llevando el mensaje “Sí, ese corazón palpita todavía”.

Los altibajos de nuestra existencia también nos dicen que tenemos vitalidad y que nos desempeñamos como individuos. Tomamos riesgos. Nos aventuramos. Damos y recibimos amor. Algunas veces nos desesperamos, pero otras veces tenemos una gran alegría.

Cuando el monitor del corazón de un paciente muestra una perfecta línea recta, doctores y enfermeras saben que el corazón ha dejado de latir. En igual forma, cuando nuestras vidas son lisas y planas, sin ningún pliegue en su superficie, hemos dejado de vivir. Significa que hemos eludido conflictos y riesgos. No hay penas ni alegrías. Nos hemos aislado y no damos ni recibimos amor.

¿Qué debemos elegir, un aislamiento inerte o una participación activa en la vida?

Hoy elegiré vivir con plenitud, aceptando la vida en sus propios términos, en toda su vitalidad energética.