13 Junio 2018

DE LA AFLICCIÓN A LA RECUPERACIÓN

Cuando me enteré que mi hija era farmacodependiente, sentí como si ella hubiera muerto. Todos los sueños que tenía para ella se esfumaron. Yo estaba verdaderamente de duelo (de luto).

No me podía recuperar hasta que me permití a mí mismo sentir aquel dolor y entonces poder trabajar hasta llegar al final. A pesar de que aún ocasionalmente llego a deprimirme cuando veo su adicción, mi sueño ahora es para su recuperación. Cuando y si ella llega a estar lista, su vida florecerá de nuevo.

En lo que a mí concierne, sigo adelante con mi propia recuperación. El programa de FAMILIAS ANÓNIMAS me enseña que debo florecer mi propia vida, haciendo caso omiso de que los demás quieran o no recuperarse.

HOY SECARÉ MIS LÁGRIMAS Y TRABAJARÉ PARA MI PROPIA RECUPERACIÓN.