11 de Enero del 2020

VIVIR CON TEMOR

En mis tratos con la persona que abusa de drogas, mis reacciones toman muchas formas. Son las principales: La ansiedad, el temor, la desesperación y la obsesión.

Si yo dejo correr mis reacciones sin control, mi imaginación crea siempre nuevos temores que sustituyen a los anteriores. El momentáneo alivio que disfruto cuando algo espantoso no ocurre, muchas veces es reemplazado por otros temores.

Esta es la locura de que hablamos respecto a la enfermedad familiar de adicción; cuando nos agobia llega a convertirse en una obsesión que drena toda nuestra energía para apreciar lo que la vida nos regala hoy.

Debo considerar alternativas o encarar serias consecuencias. Mi vida está de por medio. ¿Cuánto tiempo puedo vivir en las garras de tal temor insano? Después de todo yo no he logrado nada con mi constante desesperación de lo que me ocurra mañana. Cuando me tranquilizo suficientemente para examinar mis temores, veo que los más de ellos tienen que ver con el futuro. Cuando proyecto un futuro que puede no ocurrir nunca, estoy realmente anticipando dificultades. Viviendo un día a la vez, es la única manera de tener una vida.

Hoy precisaré mis temores y los dejaré ir y buscaré las dádivas de un día.