07 de Enero de 2020

DESPRENDIMIENTO

Tengo la tendencia de pensar que mis hijos son una prolongación de mí mismo. Si ellos tienen éxito, yo también lo tengo; si ellos fracasan, también yo fracaso. Si bien esto es falso, para desprenderse de esta idea se necesita disciplina, mucho estudio de los Doce Pasos.

En las reuniones de FAMILIAS ANÓNIMAS escucho la afirmación: Que los jóvenes crezcan con responsabilidad, que sean adultos felices, es que se les permita que acepten las consecuencias de sus actos. No les es de provecho regañarlos y sermonearlos, sólo se les hace sentirse inútiles. Tampoco se benefician al protegerlos de las consecuencias de sus actos.

Sabemos muy bien, como padres, que nadie es perfecto. Nuestros hijos aprenden muchas veces a usar nuestros sentimientos de culpa e imperfección para manipularnos. Esto no es sano ni para los padres ni para los hijos.

Sin FAMILIAS ANÓNIMAS, no podría saber cómo resistir a esta manipulación. Con el programa, yo he llegado a ver que mi sufrimiento no es definitivo. Descansando en mi Poder Superior e intentando con éxitos y fracasos, he podido desprenderme de los problemas de mis hijos, me he vuelo más fuerte y mis hijos han aprendido a valerse por sí solos.

Hoy permitiré a otros la dignidad de aprender de sus propios errores y el privilegio de elegir sus caminos.